TREMORS! Un posgraff antifesto

Ranitx leyendo un texto de su autoría e inaugurando su sección en nuestro blog.

Texto:

Las imágenes están embrujadas y también las imágenes cazan. Salir a cazar algún lugar, un espot. A veces llevo latas conmigo durante días sin hacer nada. Cazando y embrujado, suena como un estado complementario en tensión, condición  contradictoria; como una especie de hechizo que aún no se ha comprendido, aún no se ha encarnado completamente. Aún así insisto. Puede que consiga algo en la tienda, por ejemplo, un refresco. Tengo que salir. Es un impulso que proviene de un hábito al sentir una incertidumbre necesaria para salir de la casa sin razón aparente. Las imágenes que busco indagan en el pasado para aclarar el futuro, y viceversa. Sé que al menos, si salgo, algunas imágenes aparecerán.  

 Mis ojos captan todos los lugares que considero disponibles. ¿Sales para lidiar con el miedo? ¿O es el miedo un encendedor de alegría, no necesariamente un impedimento? ¿Estás rompiendo un hechizo fatal que nos empuja a la no participación dentro de la realidad (la presencial, no la virtual)? ¿Es la pintura/escritura una adicción, un tren, un estilo de vida, un sueño o un sabor? ¿Dónde pintas? ¿A qué? ¿Con quién? ¿Buscas una emoción? ¿Por qué escribes/pintas? ¿Qué tan constantemente escribes/pintas? ¿Cuándo? ¿Tiene sentido encontrar espots en pleno día? Sí sí, ¿por qué, dónde y cuándo? 

La ansiedad es un factor importante y no debe ser amo de la situación. ¿Cuántas cosas no has jodido por no llegar a tiempo o por llegar tarde o ser irrespetuoso con el tiempo? Es similar con el graffiti, no puedes llegar tarde a la cita con la suerte. Empiezo a caminar más rápido. Cuando un giro iconoclasta aparece en mi mente, cuando la imagen se convierte en sólo partes de mi cuerpo, el olor del spray me recuerda la venganza anticolonial. La máquina barroca ha enhebrado sus operaciones dentro de mi mente y, de hecho, ¡bien hecho! Ha sido una operación espectral velada. Quiero insinuar fantasmas, cadenas, velos, vísceras, rejas, penachos, ojos, auras. Estoy soñando de día con cómo podría pintar algo que huela a religiosidad reprimida.

Hago una silueta. La acción ha ocurrido delante de todxs, ¡pero nadie la ha visto! Tengo todavía conmigo algunas latas, algunas caps. La mayoría negras, cromadas y blancas; a veces de otros pocos colores. Cap gorda para abrir la lata, delgada para delinear. Soñando con extintores de fuego. Una piedra para reventar la lata es suficiente si no funciona y viene con una salpicadura incontrolable. Esto me ha ayudado a veces a llenar caóticamente un espacio. Paso al lado de una patrulla de policía. La policía en la Ciudad de México y el Estado detestan el graffiti. Yo soy de la ciudad y aquí son, junto con la ciudadanía de la limpieza, los principales enemigos del graffiti.

Recuerdo esta anécdota: Un brujo mapuche dijo una vez en un día de ensueño que la forma más fácil de eludir las patrullas fronterizas ha sido durante siglos el uso de la invisibilidad. El xamán mapuche insiste con una extraña sonrisa en que la invisibilidad viene con la transparencia, es decir, ¿la translucidez? Ahora el espejo forma parte de una piedra oscura y su narrativa ancestral (pienso en la obsidiana), un reflejo que atormenta la historia. Precisamente aquí en este punto es donde la imagen rompe con la realidad, convirtiéndola en una imagen doble: la real y la falsa. La representación –incluso de una etiqueta– se convierte en otra cosa a medida que se desvanece. Una imagen corporal emerge, un cuerpo fragmentado se pregunta: ¿estoy abierto? ¿Es una imagen siempre un cuerpo presentado?

Lo que significa rociar, pintar y escribir en las paredes de las calles no tiene ningún sentido para mí. Sé que me acerco a casi no decir nada. Caligrafía, pintura, garabatos, ¿cuál es la diferencia entre escribir y pintar y quién está tan centrado en estas divisiones? Ixiptla graffiti: revestir las pieles de la ciudad. Estoy tratando sinceramente de jugar con el lenguaje, con los estilos y de hacer chocar las tradiciones y vanguardias de una manera descuidada. Es ignorante como en la expresión del lenguaje, como una estructura abierta, en el sentido de no saberlo todo. En realidad no hay una guerra de estilos todo eso son cuentos gringos importados y mal digeridos. Hacer graffiti se vuelve en una práctica tan libre como todas las cadenas que nos atan a este mundo terrenal.

Entro en el coche de un amigo que me invita a fumar un porro. ¿Vas a salir solo? ¿Lo haces con otros?  ¿O para otros? ¿Para los Instagramers? ¿Es posible trascender el graffiti como una actuación en los medios sociales online, como una representación de algo excitante que tenga una repercusión más alla de la economía de los likes? ¿Puedes insistir en ser de nuevo piel cruda de la carne urbana? Si el posting es la acción velada, y la experiencia oscurecida, necesito hacer visible de nuevo la duda: ¡a través de la acción! ¡Haz espacio en tu vida para la acción en el espacio-inclusive si es una acción vacía-! Cuando una imagen se convierte en una presencia, un encuentro fantasmal tiene lugar. Luego otro encuentro consigo mismo, el “yo, yo” tiembla. La individualidad no es más que una variación de uno mismo y una clave multiformato de la posibilidad. Aparece un Mysterium tremendum, las manos tiemblan, los dedos se aprietan, la línea aparece de forma independiente, como un encantador de serpientes al tocar la flauta: los caps y las latas tienen su propio espíritu desechable. Esperemos que también su espíritu  me proteja de los policías.

No soy idéntico a mí mismo, dice la imagen como graffiti tal y como aparece. Nunca he usado un boceto. Se trata de ampliar mis dibujos de cuaderno y desbordar el caos y el accidente que dentro de la experiencia en el taller no estoy logrando exorcizar. En ese sentido, la calle es complemento de lo que pasa en el taller: o es el taller extendido. El sonido de las caps  recuerda la presencia de un cuerpo. Aún no está aquí, aún no está allá. Es agua cómo circula  en el aire diciéndole a todo el mundo a través de  un gran susurro alienígena: ¡la representación es la limitación! La autoridad conoce este hecho, y a través del miedo lo esconde en el reino del realismo. La ocultación no mata la operación  virulenta del graffiti: se come a sí misma, se falta al respeto a sí misma, ¡por favor no tomes tu graffiti tan en serio! Pero esto no significa evitar su gravedad, su necesidad, incluso su inalcanzabilidad. Es importante documentar lo que estamos haciendo. ¿Para quién? ¿Adónde? ¿Para qué? Mi amigo termina su throwie. Es hora de dejar la escena del mini crimen.

¡Soy efímero como la vida! Cantos de graffiti fantasmagórico: ¡la permanencia es la muerte! revelan. ¿Qué es toda esta malicia iconoclasta? El spray sale de la lata como una serpiente sale del agujero de un ojo abierto, dejando que su boca se introduzca en el siguiente hueco, llenando después todos los órganos internos. Cuando hago graffitis pienso en la digestión. Digestión y cuencas. El tubo gástrico son los animales, el estómago es un ojo y la botella está casi vacía, derramando sus últimas gotas. Siempre ha habido más de un sol, especialmente para los amantes de la vida nocturna. Las asociaciones libres aparecen en mi mente para engrasar la improvisación del atardecer. Huesos, neumáticos, clavos, risas, pelo, tripas; un jarrón, una botella, un cuchillo. Ahora estamos en el otro lado de la ciudad en una zona mucho más fría. Y sin embargo es mejor no pensar tanto en eso. No puedo evitar pensar que se ha diseñado una nueva época para el graffiti con los blogs. La individualización del tema se une a la individualización de las imágenes presentes como personas reales. Hoy en día las personas son desechables, al igual que las imágenes. Se han hecho desaparecer, espectros en todos sus sentidos. El desplazamiento externo hacia abajo insiste en el olvido. El desplazamiento hacia abajo no es un montaje sino un consumo; fragmentario pero sin fin, borrando para siempre la posiblidad del montaje. Instantáneamente se convierte en el monarca, la gente es subsumida por los medios de representación y se hace cada vez más difícil enhebrar las escenas. El cosmos de las estrellas ha sido velado por una fuerte luz blanca. Instagram es ahora la representación de esta voluntad de acabar con la experiencia; la inercia de la hiperestimulación óptica hasta la atrofia de los sentidos; teorías conspirativas coqueteando en mi mente mientras las caps se atascan. Es hora de cambiar de calle, alguien ya nos ha visto.

Es sólo un vecino con su perro. 

El secreto se descubre ahora: ¡ya está todo hecho! donde la imaginación radical se imagina a través de las lentes de poder de la luz, desde lejos, las imágenes se parecen a los cuerpos masacrados en las noticias, que son equivalentes a los que están tirados en las calles. Mientras tanto, la observación, la visión nocturna, pone de manifiesto la complejidad de los tonos, los grises, los detalles de las diferentes variaciones de sensibilidades, y los sentimientos, dando cuerpo a las emociones a través de la acción y la contemplación. La noche ya está pasando. Se proyecta una sombra: ¡No hay nada que temer!, dice la imagen rota. ¡Hazme pasar! Empiezas a pintar riéndote de los estilos y sabes que no se trata de novedad sino de variaciones, imágenes mutantes que atormentan nuestra inconsciencia. Soñadores de día con insomnio.

Un graffiti es sólo un fragmento, no sólo de mi cuerpo, sino de todo mi cuerpo social.  Tu mirada es importante, dice la imagen rota, necesito tu participación, implicación, abrazo para existir en la fragilidad. Quédate mientras puedas. Nada más seductor para los occidentales y occidentalizados que los “salvajes”, así que intentamos jugar torpemente el rol. ¿Cómo es posible subvertir el machismo mientras se hace un graffiti? ¿Qué clase de práctica es la de un postgraffiti? ¿Dónde ocurre? ¿Qué ética? ¿Qué emociones? ¿Contra qué imágenes identitarias? Siempre, en contraste con la complejidad, este fenómeno binario infecta la imaginación de lo que somos cómo también afecta a los demás en el proceso de diferenciación. ¿Quién sabe quién es quién? No tengo ninguna pandilla, ninguna crew. Es como el fantasma de hkz. Y sin embargo tengo afinidades, individuos que aprecio y anhelo, otros son sólo compañeros ocasionales, y me gusta así. No me siento solo, ya que la soledad es necesaria. Así que propongo una acción de graffiti poliamorosa y promiscua en lugar de clanes y bandas: bombarderos solitarios que admiro me invitan a verlo así. No sólo bombers graffiteros sino a quienes desde su individualidad colocan explosivos contra infraestructura del estado capital: las agallas de cuidar con quién, y desde dónde, hacemos lo que hacemos. Sigo pensando que a veces se trata sólo de compartir esto como acto. Por más simbólico y gestual que pueda ser, el solo compartir sigue siendo algo bueno.

Cuando las latas comienzan a terminarse pienso en los materiales. ¿A qué cosas tengo acceso? ¿Con qué frecuencia tengo acceso a tal o cual pintura? Esto viene con una pregunta sobre el tiempo y el espacio como limitación. El tiempo es límite, es un momento. El tiempo es el día y el espacio, la oportunidad, el dinero, un extra, se está volviendo menos. El tiempo es ritmo, puntualidad, ciclos, tic toc tac, aburrimiento, trabajo, sueño, placer, descanso, transporte, tránsito, cárcel, drogado, lento, rápido, digital, nostálgico. El tiempo es crisis. El tiempo es Cronos y el tiempo es Kairos. El tiempo es el cielo. Es el más allá, el cercano, y la tierra. El tiempo puede ser caminado y nunca alcanzado. El tiempo es la superficie, el tiempo es cuántas latas te quedan. El tiempo es noch nicht! El tiempo es Jetztzeit, el tiempo es incertidumbre, es una época, es antiguo y mítico, ahorita, el tiempo es economía y hay un subtiempo. Pintar para mí es hacer que el tiempo sea un poco más plástico (el tiempo como material) y tener la oportunidad de sentir cómo va rápido o lento. El tiempo como posibilidad, no como restricción. ¡Los segundos se materializan en edades! ¡en estos tiempos de la inmediatez es en la pulverización del valor donde aparece que  lo micro es demasiado! Etiquetado como un canto en un código incomprensible pero abierto. La belleza del graffiti es que no es un solo graffiti y que la apertura del lenguaje es universal; es decir, específico, difuso, múltiple.

Empiezo a sentir cómo las latas son extensiones de la mano: mano-lata-ojo/caps mirada-spray-sht-shhht-sh h ht. La influencia del olor es innegable. Mi amigo pregunta, ¿realmente necesitas más de cuatro ojos? Recuerdo otra voz: trae más caps de las esperadas y prepárate para el fracaso. Lidiar con la frustración me hace observar mis patrones adictivos.  ¿Cuándo hay que alejarse? ¿Cuándo correr? ¿Cómo huir de la policía? ¿Qué ropa usar? ¿Deberíamos literalmente disfrazarnos más allá del reconocimiento? ¿Es algo sutil? ¿Es un cambio radical?  ¿Una moda pandémica?

En la esquina ves un viejo “opentag” tuyo pisado por un cabrón otra vez. ¡Qué tío! Sin resentimientos pero aún así no se siente bien. Algo persiste como “así es como se hace en la calle”. He estado evitando a la policía del grafiti así como a la policía real.  La policía del grafiti dice: “¡eso no es un grafiti! ¡Hay estilos y reglas!  Si no llevas años en esto, no eres real!” Y la policía del arte dice que no es arte de verdad porque no está en esa institución sacro museística. Pero ¿quién está realmente planteando preguntas sobre la imaginación en la era del graffitiporn y los espectáculos de arte y la digitalización de la experiencia estética? El llamado espacio público, la calle, así como tu casa, tu taller, son espacios a los que hay que dirigirse. La transgresión es posible en todos. Pero luego viene la vigilancia y la autovigilancia, no sólo de la acción sino de la mirada. Recojo la bicicleta y me alejo unas cuadras más. El ataque como la libertad: la acción como mirada: la mirada como acción. Si el vandalismo es un ataque, ¿a quién y a dónde se dirige efectivamente? 

Pintando y derivando de mi estilo a otro. Me estoy alejando de donde empecé. Me gusta lo no obvio incluso a riesgo de caminar en círculos. Empiezo de forma diferente cada vez. Podría estar explotando una lata para hacer una gran mancha que no tiene forma, o más bien rellenando una silueta que luego será rellenada: podría estar simplemente tageando, evocando las lenguas extrañas que estoy tratando de llevar a las calles: tipos de imágenes egipcias, mexicanas o al menos mi lenguaje se está volviendo más pictográfico. Siempre me da escalofríos al principio. Dudé mucho en cómo seguir. Cuando la noche es total, tengo un sentimiento de posibilidad. El tag es mucho más adrenalínico de día mientras que hacer una gran pieza en un lugar abandonado me da mucha concentración cuando existe esa oportunidad. ¿Qué sucede cuando la acción directa es abstracta? Ya no se trata de un estilo, sino de la improvisación de estilos, líneas y superficies, color, movimientos y repeticiones; límites de formatos, formas, límites explosivos de visión, comprensión y emociones. Comenzar es desplegar límites y generar una contraforma del mundo ordenado. Movimiento-traza-silencio-acción. Representación del movimiento como silencio cuando está terminado. ¿Por qué es importante mantenerlo ignorante? ¿Ignorante en relación a quién o qué? ¿A quién ignorar qué? y ¿cuándo reconocer esta ignorancia es una decisión, una posición?

Una cosa interesante del graffiti es su relación con la composición a través de la repetición. Es como una nota en una partitura, puede ser repetida para hacer aparecer el ritmo. Pienso en piezas que se repiten en la ciudad haciendo una especie de partitura 3D caótica siempre cambiante. Es como una letra del alfabeto que continuamente se extravía, se borra, se copia. Puede ser fácil de identificar, de decodificar una pero no todas debido a su inconmensurabilidad. Esto significa que todo está abierto a la interpretación. Es una realidad material de múltiples capas de la ciudad como acertijo siempre cambiante, al menos superficialmente. El graffiti es un océano como algo todavía abierto a la mutación, enraizado en una apertura del imaginario a ser modificado por la variación de un gesto de las marcas como resultado de los movimientos que hago al pintar. Es hora de moverse de aquí. ¿Quién sabe realmente cuándo es el momento adecuado?

Busco la profundidad ornamental en mi trabajo. ¿Cómo el ornamento a través de la repetición puede convertirse en una totalidad espacial? La calle de la ciudad se convierte en el lienzo ideal para una producción caótica y anárquica de la decoración total. Significa una acumulación de gestos visuales que generan una matriz espacial que también está de acuerdo con el máximo de horror vacui. En la ciudad el graffiti es estrecho y criminal. Sin embargo, otros espacios están súper limpios, aún no vandalizados y súper vigilados! Me pregunto por qué el vandalismo no empuja más contra las multinacionales, bancos, corporaciones, espacios estatales, publicidad. Supongo que es cuando el graffiti se convierte en algo político más allá del vandalismo, sin ser un activismo cuadrado. A veces, se comienza a pintar cada vez menos por la depresión, la falta de recursos, el miedo y ves que lxs demás están trabajando mucho en las calles. Así que las expectativas aparecen cada vez más y me bloqueo. La hiperproductividad detrás del graffiti también es una carga pesada mientras que el graffiti no escapa a la lógica de la competencia. Otra patrulla pasa rápido a nuestro lado, pero justo cuando pensábamos que nos iban a topar infraganti, giró a la izquierda y nos dejó atrás. Aún existe la suerte.

¿Por qué el vandalismo? ¿Por qué ilegal? Escribir/pintar en las calles libremente significa ir necesariamente contra la ley y la propiedad privada. Espera fricciones con la ciudadanía. Esto puede significar muchas cosas. En mi caso es pensar en apuntar qué espacios lo merecen. A veces es una decisión muy visceral, no hay un método para encontrar un spot realmente y el azar es importante al igual que la intuición: ambos se ejercitan. La autoridad persigue el hacer graffiti porque implica la práctica de la ruptura con la reglamentación/privatización/gestión de la cívica urbana. Pero no tengo la consistencia de sólo hacer aquel tipo de graffiti mucho más militante como los que inundan las protestas. En cambio, a veces una casa muy abandonada es un buen lugar para hacer algo sin prisa y pasar un buen rato compartiendo entre amigos. Esto significa que muchas veces también se traspasan propiedades. En ambos casos esto significa preparación, algunas agallas, herramientas listas, una adecuada administración del tiempo y una prefiguración de la fuga. Pero esto es ideal, a veces las cosas más salvajes vienen con el uso de sustancias y también momentos de fragilidad donde la mente no es necesariamente tan fuerte y está en el proceso de hacer la acción que me hace más flexible y resistente. Estoy listo para fallar porque la acción significa también experimentar algo que podría salir mal en primera persona. ¡Salirse con la suya como en la escritura/pintura es satisfactorio! Se trata de hacer un hábito en el desborde de los límites de la acción, la propiedad, el cuerpo, el lenguaje por un simple acto. Aparentemente es intrínseco que el graffiti siga siendo ilegal. ¿Por qué ilegal? ¿Por qué no con permiso? ¿Por qué/quién es la  complicidad? ¿Qué complejidad en lo que respecta a los bienes comunes? ¿Qué superficies sí y cuáles no? ¿Por qué sobre esto o sobre aquello? ¿Por qué pisar o a quién no pisar? ¿Demasiadas preguntas que te marean?

Admiro mucho a todos los individuos y crews que hacen surf sobre los vagones del metro en movimiento, pintando los trenes, usando cuerdas para hacer paredes de edificios enormes y todas las cosas más salvajes, porque implica llevar a lugares inimaginables no sólo a ellxs mismxs sino también a la experiencia de lo que social y culturalmente se entiende como posible. También admiro mucho las pequeñas marcas, las diminutas intervenciones que no son tan espectaculares, casi invisibles como una sutil y constante resistencia de las singularidades de todo el mundo que deciden escribir/pintar las calles. La posibilidad de moverse de formatos, herramientas, espacios, ideas, es lo que encuentro tan interesante de las calles usadas como soporte y superficie. Encuentro una estimulante relación entre la ejecución de la intuición, la práctica del graffiti y un constante deseo por sorprender con la práctica de las variaciones formales. También es un método procesual que consiste en la repetición y la improvisación; la constancia como coreografía; la danza y la iconoclasia iconofílica; la acción como experiencia subversiva más allá de la terapia porque produce una mutación de las personas y en esta experiencia radical es una transgresión, aunque sea pequeña, o enorme, de la habitualidad. El graffiti te empuja a salir de la zona de control, a hacerte un agente escurridizo, un fantasma activo siempre listo al menos en la posibilidad, al menos dentro de la imaginación paranoica de hacer. Es un poco loco, supongo. La última lata está terminada. Mi estado mental ahora está informado por dudas, preguntas, incertidumbres: escribir y pintar como una práctica torcida para ventilar la locura a través de formas visuales. El hacer graffiti es una ventana recién abierta en una habitación que lleva tiempo  insoportablemente seca y caliente. Pero ¡cuidado! Cuando la locura se convierte en competencia el sistema gana y las redes a sociales se benefician de nosotrxs cómo trabajadores flexibles y precarios al servicio de las plataformas web. Me acerco a casa. Se siente tan bien regresar.

Cuando era niño, me estaba quedando ciego del ojo derecho por una condición visual hereditaria llamada estrabismo hipertrófico. Antes de las tres cirugías que corrigieron mi ojo, todo lo que veía se convertía en doble, duplicado, en pares, siempre dos copias de la realidad. Tenía mucho miedo de esto. Ver la televisión todos los días duplicada me hizo pensar que otros mundos son posibles, incluso si potencialmente todos estos otros mundos eran infernales. No puedo transmitir completamente la frustración que esta sensación de duplicación hasta la ceguera me hacía sentir. 

Gracias a esta condición óptica degenerativa tuve la noción sobre la existencia de un rumor más profundo, informado por mi mirada chueca, de otros mundos en espejo. Hasta hace poco había recordado estos acontecimientos con cierto dolor en relación con este período específico de mi infancia, pero también tenía la corazonada de que era un cierto regalo… ¿En qué sentido? En términos de cómo la ilustración racionalista cartesiana y la modernidad capitalista han impuesto una mirada “original”, una percepción “normal” que hace desaparecer cualquier ambigüedad, o posibilidad de alteridad. 

Hacer visible la imaginación torcida es importante para desafiar la normalización de la mierda, por ello, de cómo miramos y nos miramos, dentro del mundo. Por otro lado, el taller de artista, se me presenta cómo un refugio necesario, no necesariamente tranquilo, y fundamental cómo espacio para elaborar una base práctica desde donde dialogar con el graffiti. 

¡Confianza, Méfiance!

Berlín-París-CDMX 2020